jueves, 23 de abril de 2015

“…eran preferidos los músicos de Peguerinos a los del lugar …”


…. En Robledondo y otros eran preferidos los músicos de Peguerinos (Avila) a los del lugar , pues dicen que daban al baile mayor dinamismo, con breves descansos, aumentando así considerablemente la recaudación. En este pueblo, de bailadores de fama y que conservó hasta ayer mismo una riqueza y variedad de formas coreográficas que resistió extrañamente al embate de la jota, la juventud aprovechaba la música para hacer baile a las puertas de la casa donde se celebraba el espigo. En Navalespino, acabado éste, se solía llevar ronda de seguidillas y jotas a los novios acostados, tras la cual el novio se levantaba y les daba propina. Finalmente, en Las Herreras no podía faltar el vino sobre la mesa, para refrescar tanto a los músicos como al acompañamiento. En este último pueblo, y al finalizar el espigo, el contenido de la caja era escrupulosamente contado por el padrino en presencia de los novios y sus padres…
…El espigo en Valdemaqueda revestía caracteres diferentes, pues allí no era indispensable bailar con los novios para efectuar el donativo; en cada pieza tocada por los músicos, que también eran contratados, se anunciaba previamente el precio de la misma: Esta vuelta vale un duro..., bailando varias parejas a la vez y pasando la tasa a engrosar la dote de los novios. Este método, que también se observaba en la cercana villa abulense de Las Navas del Marqués , entronca con los numerosos bailes de pujas que se dan en la mitad sur peninsular y por toda la costa mediterránea
En el caso de Valdemaqueda el precio de cada baile era fijo, con independencia de que se hiciera con la novia o no, y las pujas para subir la ofrenda, que sí hacían en Peguerinos y Tornadizo (Avila), eran tenidas por cosa poco digna por estas tierras. Este sistema abría la cuestación a otros bailes distintos de la jota, como el interesante baile tres, cuyo número impar de bailadores lo hacía poco adecuado al ritual comentado en otros pueblos que también lo practicaron (Las Herreras, Navalespino, Robledondo); en Valdemaqueda también se recuerda la presencia de las seguidillas en los espigos y, en fechas recientes, del baile agarrao…



Extracto del artículo:  El baile a la novia en la provincia de Madrid. León Fernández, Marcos. Publicado en el año 1996 en la Revista de Folklore número 190